ORIGEN DE LA CONCILIACIÓN
Las primeras demandas de equilibrio trabajo-familia comienzan a principios de los años setenta en los países más desarrollados, donde se comienza a hablar de “calidad en el trabajo”, avanzando en las reivindicaciones sociales surgidas en los años sesenta en torno al concepto más genérico de “calidad de vida”.
Dicho equilibrio viene a superar una arcaica división entre el mundo privado o familiar y el publico o laboral/profesional, que se ha mantenido en el tiempo gracias a una separación total entre ambos que tiene su origen en la división sexual del trabajo, presente ya en textos tan antiguos como “El Económico” de Jenofonte que data del siglo IV A.C.
Sin embargo, no es hasta los años 90 cuando comienza a hablarse de “Conciliación de la vida familiar y laboral” y más actualmente, de conciliación de la vida personal y profesional. Sin duda esta nueva demanda de conciliar dos mundos, que antes habían vivido separados, surge a raíz de uno de los fenómenos sociodemográficos más importantes del siglo XX: la incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo. Este fenómeno demanda cambios en las estructuras sociales vigentes, tales como la familia y la empresa.
Hoy en día la incorporación de la mujer al mundo laboral es un derecho incuestionable que plantea la necesidad de buscar medidas que favorezcan el acceso de la mujer al trabajo en condiciones de igualdad y que sea posible compatibilizar tener familia y trabajar, no solo para las mujeres sino también para los hombres.
En paralelo, y desde el paradigma de la igualdad de oportunidades, se comienza a hablar de corresponsabilidad en las labores de atención a la familia y el ámbito privado para que realmente exista igualdad en el mercado laboral. Corresponsabilidad que no solo debe darse a nivel interno o privado sino también en un plano social. Se entiende así que los poderes públicos deben proporcionar recursos y servicios que ayuden a compatibilizar trabajo y vida privada. En la misma línea se demanda a las empresas que faciliten, como parte implicada, la conciliación de la dedicación al trabajo con la dedicación a la familia y la vida personal.
Otros cambios sociológicos como el aumento de las familias monoparentales, las familias de doble ingreso, el descenso de la natalidad, y el aumento de las personas dependientes debido al aumento de la esperanza de vida, contribuyen a hacer necesario compatibilizar trabajo y vida personal y familiar, so pena de producir una quiebra social y económica.
La necesidad de promover la conciliación de la vida laboral y familiar forma parte desde hace tiempo de los objetivos comunitarios, incorporados a distintos textos normativos y a los programas relativos a las políticas de Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres. Asimismo la conciliación en Europa está ligada a la reducción de las jornadas de trabajo, como una forma de incentivar el reparto del empleo disponible entre una mayor cantidad de personas y de esta manera combatir eficazmente las altas tasas de desempleo que registras los países europeos.
La Estrategia de Lisboa del año 2000 ya menciona la Conciliación y la Comisión Europea ha convertido la mejora de la conciliación en uno de los seis ámbitos prioritarios de actuación en su Plan de trabajo para la igualdad entre las mujeres y los hombres 2006- 2010.
Así las cosas la conciliación de la vida personal y profesional se ha convertido en una demanda social para alcanzar una equiparación real y efectiva de derechos entre mujeres y hombres en el ámbito social, laboral, político y privado. Todo ello nos hará avanzar hacia una sociedad más justa, responsable y sostenible.
© Mª Luisa de Miguel
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